La mujer en el trabajo

La situación en el mundo laboral ha estado marcada por una serie de progresos en los últimos años, pero, hoy por hoy la incorporación de la mujer al mercado laboral está todavía muy lejos de los niveles medios europeos. Existen todavía demasiadas diferencias de género relacionadas con el mundo laboral, ya sea en el nivel ocupacional o en el económico.
España es el país donde más subió el paro femenino entre 2007 y 2008. Registró una tasa del 13%, la más elevada de la Europa, cifra que contrasta con el promedio europeo del 7,5% y con el ligero 3% de Países Bajos, el país con menor tasa de desempleo femenino de toda Europa, según datos recogidos por el Instituto de Estudios Económicos (IEE).


La mujer es uno de los colectivos más afectado por el desempleo y esto es debido a una serie de características que condicionan su acceso al mercado laboral:

Ø Nivel de estudios. A mayor nivel de estudios mayor tasa de actividad. Hay tendencia a cursar carreras “típicamente femeninas” (enfermeras, secretarias, contables, veterinarias, etc.)
Ø Experiencia previa. Facilita una mayor seguridad a la hora de enfrentarse de nuevo a buscar trabajo. Muchas veces la atención a los hijos conlleva la interrupción de su actividad laboral de forma intermitente.
Ø Estado civil. Para el hombre, el matrimonio no es un problema a la hora de tener un trabajo, incluso da imagen de estabilidad y responsabilidad. (tasa del hombre casado 66.9% y soltero 59.6%) en cambio para la mujer es un problema, ya que implica la responsabilidad de llevar una familia (marido, niños, casa, tareas domésticas,…) La tasa de actividad de la mujer casada es del 35.3% y la de la soltera es del 49.95%.
Ø Número de hijos. Las mujeres que trabajan fuera de casa suelen tener menos hijos que las que no tienen un trabajo asalariado. La media de hijos por mujer en España es del 1.8% en las mujeres casadas activas frente al 2.6% de las no activas.
Ø Disponibilidad. Hoy en día las responsabilidades domésticas (cuidar hijos, limpieza, compra, visitas médicas, etc.) siguen siendo realizadas en un porcentaje muy elevado por las mujeres. Debido a esto se ven muy limitadas en sus posibilidades de acceder a trabajos con horarios flexibles, de ahí los problemas de disponibilidad.
Ø Edad. Esta característica hay que añadirla también a la dificultad que conlleva ser del sexo femenino. En la actualidad una mujer que supere una cierta edad (entre los 35 y 54 años) tiene muy difícil encontrar un empleo, y esto se refleja de forma negativa en la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones y para sus propias jubilaciones, marcadas por la incertidumbre.
Después de analizar estos puntos, nos hacemos una pregunta…